Escapadas Romanticas

Decubre las mejores escapadas romanticas. Escapadas romanticas de fin de semana. Viajes y destinos romanticos, Paradores Nacionales, hoteles con encanto, casas rurales…

Escapadas Romanticas - Decubre las mejores escapadas romanticas. Escapadas romanticas de fin de semana. Viajes y destinos romanticos, Paradores Nacionales, hoteles con encanto, casas rurales…

Hotel romántico en Verín (Ourense)

Lo cierto es que hemos hecho muchos viajes juntos, pero el que hicimos a Verín, lo recuerdo con especial cariño. Quizás porque fue nuestra primera escapada romántica, quizás porque estuvo lleno de magia… lo cierto es que fue una experiencia inolvidable.

La localidad orensana de Verín está a tan sólo tres horas de donde vivimos así que, el viernes por la noche, me recogió al salir de trabajar y nos fuimos en su coche directos a ese hermoso pueblo. Como llegamos muy tarde, nos fuimos directos al hotel. Unas amigas me habían hablado de una especie de casa rural, de un parador con encanto… y allí nos alojamos.

El Parador de Verín es un lugar para soñar, pues se ubica en la antigua fortaleza de Monterrei. Desde la ventana de nuestra acogedora habitación teníamos una vista privilegiada de toda la provincia de Ourense,

de los bosques, de los pinos, robles y abetos que salpican esta bella tierra.

Así, nuestra primera noche de amor la pasamos en este edificio que reproduce la arquitectura de los pazos gallegos, donde la piedra de granito se enciende con el sol.

La habitación hace

una llamada al confort y a la relajación… pero también a la pasión y al amor. Sus delicados suelos de madera, sus paredes decoradas en tonos ocres, nos dejaron anonadados. Ciertamente teníamos la impresión de estar en un castillo, viviendo un cuento, nuestro cuento, nuestra historia de amor.

Por el día, el hermoso jardín que rodea el parador y la piscina, discretamente camuflada entre los setos, fueron testigos de nuestra sensualidad, afecto y mutua adoración.

Viaje romántico a Ourense. San Estevo de Ribas de Sil.

Decidí sorprenderlo con un viaje que sabía que le iba a gustar. Su madre le había hablado mucho de su pueblo natal, pero él nunca había estado allí y, tal y como me lo suponía, sus ojos se iluminaron cuando le desvelé el destino de nuestra escapada romántica.

Tardamos mucho en encontrar dicho pueblo, nos perdimos varias veces, pero al final llegamos a la localidad orensana de Santo Estevo de Ribas de Sil.

Pude ver como los ojos se le inundaban de lágrimas al contemplar que el paisaje era tan hermoso como su madre se lo había descrito: estábamos a orillas del río Sil, en un lugar de ensueño, un enclave mágico, una llamada al confort y al descanso… Caminamos cogidos de la mano a través de aquella tierra salpicada de interesantes iglesias, abadías, castillos, puentes y ermitas de peregrinaje.

Pasamos la noche en el romántico parador de Santo Estevo de Ribas de Sil, aislado en lo alto de un monte de la Ribeira Sacra. Lejos del mundo, nos entregamos el uno al otro, dando rienda suelta a la pasión.

Al día siguiente, antes de regresar a casa, nos trasladamos hasta la ciudad de Orense, donde nos dimos unos gratificantes baños juntos en las termas, bajo los cálidos chorros de agua termal de origen romano. Después de ese momento de relajación y confort, pudimos

disfrutar

de la gastronomía de la zona: empanadas de lomo de cerdo, lacón trufado, truchas, botelo de Becerreá y la riquísima bica de Trives.

Llegamos a casa cargados de bolsas con vinos de la Ribeira Sacra, queso de tetilla, porcelana de Sargadelos, tarta de Santiago… y es que el viaje nos había sabido a poco.

Fin de semana romantico en Orense.

Necesitábamos un descanso, relajarnos, estar solos y volver a sentir la ilusión de aquella primera vez, un fin de semana romántico era necesario. La mejor opción, sin lugar a dudas era Orense, una antigua y tradicional ciudad, llena de caminos encrucijados y monumentos históricos, adornada con un puente romano que se extiende a las orillas del rio Miño. Reservamos en el Hotel Pazo Bentraces, una residencia episcopal del siglo XV en la bella aldea de barbadas, luciendo finas escayolas,  acabados de madera de nogal y castaño, habitaciones confortables, sillones de estilo imperio y una chimenea de mármol. Las condiciones estaban dadas, el encanto de aquel lugar presagiaba un fin de semana inolvidable. Si te interesa, sigue leyendo…