Escapadas Romanticas

Decubre las mejores escapadas romanticas. Escapadas romanticas de fin de semana. Viajes y destinos romanticos, Paradores Nacionales, hoteles con encanto, casas rurales…

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Un viaje romántico a las Islas Canarias

El destino de nuestra luna de miel fue Canarias. Concretamente, la Isla de El Hierro vivimos los momentos más románticos de nuestras vidas. Estas hermosas tierras, que fueron partícipes de nuestra unión, ofrecen una gran variedad de sitios interesantes que visitar: el legendario faro de Orchilla, la ciudad de Valverde, los miradores de Isora y Bascos, el valle del Golfo, la Ruta de la Restinga, el Árbol Santo

Lo primero que hicimos, después de dejar las maletas en el hotel, fue el recorrido a pie entre el Mirador de Isora y las playas, pasando por el barranco de Abra. Igual que el título de aquella película tomántica, éste fue un paseo por las nubes.

Tuvimos tiempo también de catar la gastronomía típica del archipiélago: el potaje de verduras, el caldo de queso, alfonsiños con bugardos, quenefas de viejas…

Las hermosas estampas que ofrece la Isla del Hierro son incomparables. Declarada Isla Reserva de la Biosfera por la UNESCO, uno de los mayores tesoros de esta isla son sus 800 conos volcánicos. Así, recién casados y enamorados hasta las trancas, admiramos la singular belleza de la Cueva de Don Justo (esta cueva cuenta con el conjunto de galerías

más grande del mundo: más de seis kilómetros de longitud).

Como nido de amor, fue el Parador de Turismo del Hierro el elegido para ser testigo de nuestra pasional y romántica noche de bodas. Los alrededores de este encantador parador son como un paraíso terrenal, pues se erige, majestuoso, sobre la ladera de un volcán a pocos metros del mar.

Nunca olvidaremos nuestra estancia en la Isla del Hierro, no sólo porque haya sido el escenario de nuestra luna de miel, sino porque

nos permitió descubrir juntos el lugar más maravilloso que he visto en mi vida. Desde entonces, cada vez que podemos, realizamos una escapada romántica para perdernos por tierras canarias.

Casa rural en Zaragoza: Parador de Sos del Rey Católico

La prima de mi chico nos invitó a su boda. Se casaba en un pueblo de Zaragoza, Sos del Rey Católico y nosotros vivimos casi en la otra punta del país, por lo que tuvimos que reservar un hotel. El destino quiso que fuésemos a parar

al Parador de Turismo Fernando de Aragón, una encantadora casa

rural de la que guardamos un muy grato recuerdo.

La construcción del Parador de Turismo de Aragón se inició en 1972 y su inauguración tuvo lugar el 31 de octubre de 1975. El parador armoniza con el estilo dominante de la villa  y se ubica junto al punto más avanzado de una muralla medieval, en el interior del recinto histórico de Sos del Rey Católico.

Desde este encantador hotel, que cuenta con amplias terrazas y ventanales cubiertos, se puede admirar la grandiosidad del Pirineo. Una estampa única para contemplar al lado de la persona que amas. Desde nuestra habitación contemplamos el espectacular amanecer en la Sierra de Leyre.

El día después de la boda, como estábamos tan fatigamos, fuimos por recomendación de la familia de mi pareja, al pantano de Yesa donde disfrutamos de unos baños terapéuticos al aire libre gratuitos, en medio de las ruinas de unas termas romanas. También allí pudimos aplicarnos barrio medicinal sobre la piel, cosa que nuestro cuerpo agradeció bastante después de una noche de fiesta.

Antes de marcharnos, paramos a comprar algún recuerdo de aquel romántico lugar y lo cierto es que nos fuimos cargados para casa: suspiros de monja, teresitas de Aragón, tortas del alma, almendrados, moscatel... Pues eso, que al llegar a nuestra casa, ¡nos pusimos las botas!

Escapada rural a Huesca: Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido

Si me preguntasen cuál es el lugar más romántico en el que he estado jamás, a muchos sorprenderá mi respuesta. Para mí, la belleza de Bielsa (Huesca) no tiene parangón. Esta encantadora localidad fue el escenario de los mejores momentos de mi vida.

Llevábamos tres años juntos cuando me propuso hacer este viaje. Yo, una loca de la aventura, evidentemente acepté de buen grado. Así que allá nos fuimos, mi chico, mi maleta y yo conduciendo hasta el corazón del Pirineo de Huesca.

Nos enamoramos de aquellos bucólicos parajes nada más verlos. Y es que Bielsa es totalmente un paraíso terrenal: fascinantes lagos, frondosos bosques de alta montaña y parajes inundados de mitos y leyendas. El sitio más hermoso que mis ojos vieron jamás es, sin duda, el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. 

La visita a este

parque, que fue declarado en 1918 Patrimonio de la Humanidad, es una excelente oportunidad para captar los latidos de la madre naturaleza. Sin lugar a dudas, es uno de los escenarios naturales más impresionantes del mundo. 

Cogidos de la mano llegamos a la cascada del Estrecho de la Cueva, considerada la catarata más espectacular de todo el Pirineo. En ella, el río Azas se precipita sobre dos grandes escalones naturales separados por una plataforma superior y otra inferior.

En medio de tanta belleza, en aquel lugar de ensueño, de repente, me pidió matrimonio. Yo acepté y lo celebramos a lo grande en el Parador de Turismo Monte Perdido, un romántico hotel que respeta la

arquitectura típica de la zona.

Viaje romántico a Carmona (Sevilla)

Pocos viajes tan hermosos y románticos recuerdo como aquel. Como regalo por nuestro aniversario, mi chico me regaló un viaje a Carmona (Sevilla). Nada más poner un pie

en esta localidad a mitad de camino entre las ciudades

de Sevilla y Córdoba, nos quedamos asombrados por la belleza del lugar.

Carmona está situado sobre una colina que domina el curso del río Corbones. Es un sitio privilegiado, pues desde allí disfrutamos de una vista excepcional de toda la llanura andaluza del valle del Guadalquivir.

Tras recorrer juntos las encantadores calles de este pueblo, nos dirigmos al hotel, un encantador edificio que fue testigo de nuestro amor: el Parador Alcázar del Rey Don Pedro. Al estar emplazado en el palacio cristiano más emblemático de esta población hispalense, desprende romanticismo por los cuatro costados.

Nada más dejar las maletas en la habitación, corrimos hacia la terraza, desde donde contemplamos una bucólica y encantadora estampa: los exhuberantes jardines contribuyen al ambiente mágico y confortable de este parador.

De camino al restaurante donde habíamos de celebrar una inolvidable cena romántica, pudimos contemplar el salón Arija, un auténtico paraíso terrenal.

Tras la cena, volvimos a nuestros encantadores aposentos para disfrutar de una verdadera noche de amor. La luminosidad y el confort de nuestra habitación, junto con su decoración sobria y de estilo oriental (donde no faltan los mosaicos sevillanos y la sombra del arte nazarí) contribuyeron a que aquella fuese una de las noches más perfectas de mi vida.

Al día siguiente, nos levantamos temprano para visitar Sevilla, que nada tiene que envidiar a París como ciudad del amor: su catedral, la Torre del Oro, la Plaza de España… toda Sevilla está inundada de duende y de magia. Fue, sin duda, un viaje para recordar.

Un viaje romántico a Hondarribia (Guipúzcoa)

Nuestra historia de amor es bastante particular. Yo estaba, desde hacía mucho cheap car insurance tiempo, perdidamente de él pero él no lo sabía… o prefería no saberlo. Yo era su mejor amiga y tenía que soportar, paciente, como continuamente me hablaba de la chica que le gustaba. Nuestros amigos, que se daban cuenta de lo que pasaba, nos hicieron una encerrona y urdieron una trama de modo que acabé perdida en un pueblo de Guipúzcoa.

Estaba en Hondarribia esperando a que llegasen mis amigas y, en el último momento llamaron para decir que se les había estropeado el coche.

Enfadada, me dispuse a explorar el pueblo, un pueblo que está a tan sólo 18 kilómetros de San Sebastián. Mientras caminaba por le casco antiguo cuál sería mi sorpresa: allí estaba él, paseando también a la espera de que llegasen sus amigos. Rápidamente caímos en la cuenta de que nunca iban a llegar. Nos reímos ante la situación y, después de hablar un buen rato y tomar unas copas… saltó la chispa del amor.

Nos fuimos al hotel que teníamos reservado, un hotel de ensueño, donde pasamos los momentos más románticos de nuestras vidas: el Parador del Emperador. Este parador está instalado en el edificio más antiguo de Hondarribia: el castillo. Así, estar dentro de aquel edificio era como estar dentro de una antigua fortaleza, donde todos los sueños pueden hacerse realidad.

Debo decir que los trabajos de restauración llevados a cabo en la fortaleza para adaptarlas a las necesidades hosteleras de nuestros tiempos son increíbles. Así, hay una perfecta armonía entre el legado histórico del lugar y los nuevos elementos incorporados tras la restauración.

Así nació nuestro amor, entre arcos de piedra, escalinatas, ventanales, cortinas y bóvedas medievales. Porque el Parador del Emperador es, en definitiva, un lugar difícil de olvidar.