
El destino de nuestra luna de miel fue Canarias. Concretamente, la Isla de El Hierro vivimos los momentos más románticos de nuestras vidas. Estas hermosas tierras, que fueron partícipes de nuestra unión, ofrecen una gran variedad de sitios interesantes que visitar: el legendario faro de Orchilla, la ciudad de Valverde, los miradores de Isora y Bascos, el valle del Golfo, la Ruta de la Restinga, el Árbol Santo…
Lo primero que hicimos, después de dejar las maletas en el hotel, fue el recorrido a pie entre el Mirador de Isora y las playas, pasando por el barranco de Abra. Igual que el título de aquella película tomántica, éste fue un paseo por las nubes.

Tuvimos tiempo también de catar la gastronomía típica del archipiélago: el potaje de verduras, el caldo de queso, alfonsiños con bugardos, quenefas de viejas…
Las hermosas estampas que ofrece la Isla del Hierro son incomparables. Declarada Isla Reserva de la Biosfera por la UNESCO, uno de los mayores tesoros de esta isla
son sus 800 conos volcánicos. Así, recién casados y enamorados hasta las trancas, admiramos la singular belleza de la Cueva de Don Justo (esta cueva cuenta con el conjunto de galerías
más grande del mundo: más de seis kilómetros de longitud).

Como nido de amor, fue el Parador de Turismo del Hierro el elegido para ser testigo de nuestra pasional y romántica noche de bodas. Los alrededores de este encantador parador son como un paraíso terrenal, pues se erige, majestuoso, sobre la ladera de un volcán a pocos metros del mar.
Nunca olvidaremos nuestra estancia en la Isla del Hierro, no sólo porque haya sido el escenario de nuestra luna de miel, sino porque
nos permitió descubrir juntos el lugar más maravilloso que he visto en mi vida. Desde entonces, cada vez que podemos, realizamos una escapada romántica para perdernos por tierras canarias.