Escapadas Romanticas

Decubre las mejores escapadas romanticas. Escapadas romanticas de fin de semana. Viajes y destinos romanticos, Paradores Nacionales, hoteles con encanto, casas rurales…

Escapadas Romanticas - Decubre las mejores escapadas romanticas. Escapadas romanticas de fin de semana. Viajes y destinos romanticos, Paradores Nacionales, hoteles con encanto, casas rurales…

Escapada romantica a Venecia

Venecia, ciudad situada en el Noroeste de Italia, es uno de los destinos románticos más demandados por los turistas de todo el mundo. La principal atracción turística que nos ofrece la ciudad son sus canales, que nos permitirán conocer la ciudad a través de las góndolas, donde además de conocer Venecia, podremos disfrutar de románticas serenatas que harán más especial, si cabe, nuestra visita por la ciudad.

Si te interesa, sigue leyendo…

Escapada romántica a Paris


Paris, conocida como la Ciudad del Amor, es problamente la ciudad más romántica del mundo y por ello, son numerosas las parejas que viajan hasta la capital francesa para vivir una experiencia inolvidable.

La Torre Eiffel es el monumento más demandado por los turistas, y es que desde la parte superior de la misma podremos contemplar las mejores vistas de la ciudad junto a esa persona especial. Otro plan romántico que no te puedes perder es navegar por el río Senna a través de una pequeña barca donde podremos sentir la esencia parisina y disfrutar de ese mágico momento en compañía de nuestra pareja.
Si te interesa, sigue leyendo…

Viaje romántico a Carmona (Sevilla)

Pocos viajes tan hermosos y románticos recuerdo como aquel. Como regalo por nuestro aniversario, mi chico me regaló un viaje a Carmona (Sevilla). Nada más poner un pie

en esta localidad a mitad de camino entre las ciudades

de Sevilla y Córdoba, nos quedamos asombrados por la belleza del lugar.

Carmona está situado sobre una colina que domina el curso del río Corbones. Es un sitio privilegiado, pues desde allí disfrutamos de una vista excepcional de toda la llanura andaluza del valle del Guadalquivir.

Tras recorrer juntos las encantadores calles de este pueblo, nos dirigmos al hotel, un encantador edificio que fue testigo de nuestro amor: el Parador Alcázar del Rey Don Pedro. Al estar emplazado en el palacio cristiano más emblemático de esta población hispalense, desprende romanticismo por los cuatro costados.

Nada más dejar las maletas en la habitación, corrimos hacia la terraza, desde donde contemplamos una bucólica y encantadora estampa: los exhuberantes jardines contribuyen al ambiente mágico y confortable de este parador.

De camino al restaurante donde habíamos de celebrar una inolvidable cena romántica, pudimos contemplar el salón Arija, un auténtico paraíso terrenal.

Tras la cena, volvimos a nuestros encantadores aposentos para disfrutar de una verdadera noche de amor. La luminosidad y el confort de nuestra habitación, junto con su decoración sobria y de estilo oriental (donde no faltan los mosaicos sevillanos y la sombra del arte nazarí) contribuyeron a que aquella fuese una de las noches más perfectas de mi vida.

Al día siguiente, nos levantamos temprano para visitar Sevilla, que nada tiene que envidiar a París como ciudad del amor: su catedral, la Torre del Oro, la Plaza de España… toda Sevilla está inundada de duende y de magia. Fue, sin duda, un viaje para recordar.

Un viaje romántico a Hondarribia (Guipúzcoa)

Nuestra historia de amor es bastante particular. Yo estaba, desde hacía mucho cheap car insurance tiempo, perdidamente de él pero él no lo sabía… o prefería no saberlo. Yo era su mejor amiga y tenía que soportar, paciente, como continuamente me hablaba de la chica que le gustaba. Nuestros amigos, que se daban cuenta de lo que pasaba, nos hicieron una encerrona y urdieron una trama de modo que acabé perdida en un pueblo de Guipúzcoa.

Estaba en Hondarribia esperando a que llegasen mis amigas y, en el último momento llamaron para decir que se les había estropeado el coche.

Enfadada, me dispuse a explorar el pueblo, un pueblo que está a tan sólo 18 kilómetros de San Sebastián. Mientras caminaba por le casco antiguo cuál sería mi sorpresa: allí estaba él, paseando también a la espera de que llegasen sus amigos. Rápidamente caímos en la cuenta de que nunca iban a llegar. Nos reímos ante la situación y, después de hablar un buen rato y tomar unas copas… saltó la chispa del amor.

Nos fuimos al hotel que teníamos reservado, un hotel de ensueño, donde pasamos los momentos más románticos de nuestras vidas: el Parador del Emperador. Este parador está instalado en el edificio más antiguo de Hondarribia: el castillo. Así, estar dentro de aquel edificio era como estar dentro de una antigua fortaleza, donde todos los sueños pueden hacerse realidad.

Debo decir que los trabajos de restauración llevados a cabo en la fortaleza para adaptarlas a las necesidades hosteleras de nuestros tiempos son increíbles. Así, hay una perfecta armonía entre el legado histórico del lugar y los nuevos elementos incorporados tras la restauración.

Así nació nuestro amor, entre arcos de piedra, escalinatas, ventanales, cortinas y bóvedas medievales. Porque el Parador del Emperador es, en definitiva, un lugar difícil de olvidar.

Viaje romántico a Ourense. San Estevo de Ribas de Sil.

Decidí sorprenderlo con un viaje que sabía que le iba a gustar. Su madre le había hablado mucho de su pueblo natal, pero él nunca había estado allí y, tal y como me lo suponía, sus ojos se iluminaron cuando le desvelé el destino de nuestra escapada romántica.

Tardamos mucho en encontrar dicho pueblo, nos perdimos varias veces, pero al final llegamos a la localidad orensana de Santo Estevo de Ribas de Sil.

Pude ver como los ojos se le inundaban de lágrimas al contemplar que el paisaje era tan hermoso como su madre se lo había descrito: estábamos a orillas del río Sil, en un lugar de ensueño, un enclave mágico, una llamada al confort y al descanso… Caminamos cogidos de la mano a través de aquella tierra salpicada de interesantes iglesias, abadías, castillos, puentes y ermitas de peregrinaje.

Pasamos la noche en el romántico parador de Santo Estevo de Ribas de Sil, aislado en lo alto de un monte de la Ribeira Sacra. Lejos del mundo, nos entregamos el uno al otro, dando rienda suelta a la pasión.

Al día siguiente, antes de regresar a casa, nos trasladamos hasta la ciudad de Orense, donde nos dimos unos gratificantes baños juntos en las termas, bajo los cálidos chorros de agua termal de origen romano. Después de ese momento de relajación y confort, pudimos

disfrutar

de la gastronomía de la zona: empanadas de lomo de cerdo, lacón trufado, truchas, botelo de Becerreá y la riquísima bica de Trives.

Llegamos a casa cargados de bolsas con vinos de la Ribeira Sacra, queso de tetilla, porcelana de Sargadelos, tarta de Santiago… y es que el viaje nos había sabido a poco.