La prima de mi chico nos invitó a su boda. Se casaba en un pueblo de Zaragoza, Sos del Rey Católico y nosotros vivimos casi en la otra punta del país, por lo que tuvimos que reservar un hotel. El destino quiso que fuésemos a parar
al Parador de Turismo Fernando de Aragón, una encantadora casa
rural
La construcción del Parador de Turismo de Aragón se inició en 1972 y su inauguración tuvo lugar el 31 de octubre de 1975. El parador armoniza con el estilo dominante de la villa y se ubica junto al punto más avanzado de una muralla medieval, en el interior del recinto histórico de Sos del Rey Católico.
Desde este encantador hotel, que cuenta con amplias terrazas y ventanales cubiertos, se puede admirar la grandiosidad del Pirineo. Una estampa única para contemplar al lado de la persona que amas. Desde nuestra habitación contemplamos el espectacular amanecer en la Sierra de Leyre.
El día después de la boda, como estábamos tan fatigamos, fuimos por recomendación de la familia de mi pareja, al pantano de Yesa donde disfrutamos de unos baños terapéuticos al aire libre gratuitos, en medio de las ruinas de unas termas romanas. También allí pudimos aplicarnos barrio medicinal sobre la piel, cosa que nuestro cuerpo agradeció bastante después de una noche de fiesta.
Antes de marcharnos, paramos a comprar algún recuerdo de aquel romántico lugar y lo cierto es que nos fuimos cargados para casa: suspiros de monja, teresitas de Aragón, tortas del alma, almendrados, moscatel... Pues eso, que al llegar a nuestra casa, ¡nos pusimos las botas!



